Por la gracia del Señor en este año las relaciones con mis amigos cubeos ha sido muy especial, yo creo que más estrechas. Además de sentirme parte de la familia dentro de la comunidad, también me lo hacen saber.
Este año, después de haber estado fuera del campo misionero por problemas de salud, tenía muy altas expectativas que deseaba alcanzar, muchas de estas relacionadas con aprender más el idioma cubeo, pero por muchos inconvenientes esto no fue posible. Yo esperaba mucha ayuda de la comunidad indígena para alcanzar mis metas, pero fue al contrario, Dios me dio más oportunidades de servir de forma muy sencilla pero significativa para ellos.
Algo que me impactó durante este año fue la muerte de un joven de la comunidad. Fue frustrante verlo morir poco a poco y no poder comunicarle el mensaje de salvación por no tener el idioma suficiente y no poderme hacer entender.
Dios me guió en ese momento a quedarme con la familia, estar con ellos toda la noche y llorar con ellos. Fue desgarrador ver cómo despiden a sus muertos en un adiós sin esperanzas.
La comunidad estuvo muy agradecida por haberle acompañado en su dolor, para mí fue una ganancia haber obtenido por eso la aprobación, el afecto, respeto y atención de la gente.
Es así cómo pude ver que tal vez no gané mucho en el idioma pero estoy ganando vidas y el derecho de ser escuchada para cuando llegue el día de anunciarles la Palabra en su lengua materna.
Para el año que entra espero poder avanzar en una buena relación con la comunidad y con mis compañeros de trabajo. Pido oración para que el Señor me provea dos ayudantes de idioma, y que Dios me guíe en cómo tratarlas, para que con la ayuda de mujeres idóneas de la comunidad, me puedan enseñar mejor el idioma cubeo y así en el 2012 avanzar con mayor rápidez. |